Miradas sobre el Holocausto

Supervivientes de Auschwitz I antes de depositar flores ante el llamado Muro de la Muerte. / Foto: Andrzej Grygiel / EFE.

Supervivientes de Auschwitz antes de depositar flores ante el Muro de la Muerte. / Foto: Andrzej Grygiel / EFE.

Este año estamos celebrando los 70 años de las liberaciones de los campos de concentración nazis. A los actos a finales de enero en Auswitch, que se ha convertido en el símbolo por excelencia de aquel horror, le seguirán pronto los de otros como Mauthausen, uno de los agujeros negros del genocidio con mayor presencia española.

Lo ocurrido en España resulta, de hecho, un caso singular. A diferencia de lo que ha sucedido en el resto de países europeos, aquí los cuarenta años de dictadura franquista han silenciado la memoria de estos 9.000 compatriotas que sufrieron el Holocausto. Fue así porque las víctimas eran en su mayor parte republicanos que habían sufrido el exilio en Francia y que, una vez allí, padecieron también las consecuencias de la demoledora maquinaria del horror nazi.

Estamos ante un buen momento para echar la vista atrás. No me resisto a recomendar tres libros… dando por descontado que hay muchísimo material donde elegir, que los principales referentes que tenemos pasarán seguramente por el cine (‘La vida es bella’, ‘La lista de Schindler’ o ‘El pianista’), que es de obligada lectura el diario de Ana Frank o que, en sentido contrario, no merece la pena perder ni un minuto con ‘El niño del pijama de rayas’ (hablo del libro; de la película no me quedaron ni ganas de intentar un abordaje).

  • ‘Si esto es un hombre’ de Primo Levi. El intelectual judío cuenta su paso por el campo de concentración, un retrato ‘cotidiano’ de la vida en Auschwitz. Personalmente me asombró la frialdad y la crudeza con la que fue capaz de volver la mirada sobre sí mismo para reflexionar, sin estridencias y con la mera sucesión de los episodios que narra, sobre la dignidad (o su ausencia) en estas condiciones de vida en las que el infierno se manifiesta en cosas que fuera del campo de concentración nos podrían parecer triviales. Primo Levi narra y el lector calla, no hay opción de réplica. Es un relato sobrecogedor.
  • ‘Holocausto y modernidad’. Un ensayo del sociólogo Zygmunt Bauman en el que plantea una tesis chocante: que el holocausto no fue un accidente en el proceso de modernización de nuestras sociedades occidentales, sino un acontecimiento normal por el uso de un racionalismo típico de los tiempos modernos, caso de la industrialización y la burocratización que tan presentes estuvieron en la gestión del exterminio. En ese sentido, nada impediría, al menos en teoría, que pueda volver a suceder. Bauman ha llevado sus desarrollos sociológicos en los últimos tiempos hacia otros terrenos, pero su análisis del fenómeno dentro de los parámetros ‘lógicos’ de la modernidad sigue resultando una idea tan sugestiva como merecedora de reflexión cada vez que pretendemos responder a las preguntas de cómo fue posible algo así y si podremos evitarlo.
  • ‘El impostor’, la novela basada en hechos reales de Javier Cercas en la que vuelve la mirada sobre Enric Marco, que se hizo pasar por deportado en un campo de concentración nazi y llegó a convertirse en símbolo de la causa hasta que fue desenmascarado por un historiador. Muy bien construida y escrita, aporta al debate un aspecto controvertido pero interesante: cómo hemos gestionado en España la memoria histórica, su ausencia (primero) y la moda (después).

Me detengo a analizar este libro aparecido hace apenas unos meses y que ha tenido el mérito de provocar un hondo debate sobre la cuestión que aborda.

‘El impostor’ no es exactamente una novela, sino un escrito en el que el novelista relata la historia de Enric Marco, la historia de un fingidor nato, de un barcelonés que llegó a presidir una asociación de víctimas del holocausto sin haber estado jamás en un campo de concentración, que llegó a dar un discurso emotivo en el Congreso y que finalmente fue desenmascarado por un historiador, Benito Bermejo, días antes de representar el papel protagonista en representación de las víctimas españolas en el 65 aniversario del Holocausto.

Fotograma del documental Ich Bin Enric Marco.

Fotograma del documental Ich Bin Enric Marco.

Cercas juega con la caras de la verdad y la mentira en su personaje, en su libro y en general en la literatura; ofrece sus dudas iniciales para escribir esta historia y, como es habitual en él, descorre la cortina que permite ver los entresijos de la creación literaria, aunque también aquí cabe cuestionarse sobre la propia impostura del autor bajo una supuesta declaración de absoluta honestidad. Porque la lectura se lleva a cabo como en un ejercicio de papiroflexia en el que cada doblez ofrece un nuevo perfil a una figura capaz de retorcerse sobre sí misma hasta límites insospechados.

Desde el punto de vista narrativo, el nuevo libro de Cercas resulta magistral. Vuelve a ofrecer una demostración de su manera de esculpir su obra desde todas las perspectivas posibles, dibujando cada una de sus caras, sobando el material que se trae entre manos, repitiendo argumentos y episodios en ocasiones, mezclando pasajes anecdóticos y fundamentales, con abordajes directísimos pero también otros periféricos y tangenciales, con la voz del propio protagonista, pero todavía más con la del narrador, hecho personaje, y la de quienes le rodearon, con capítulos más propios de un ensayo filosófico y con otras páginas más que se ajustan a la crónica periodística, con una riquísima mezcla de temas, enfoques y géneros que levantan en su conjunto una compleja y monumental arquitectura del asunto, bifurcado a su vez en mil trasuntos.

Lo hizo ya en ‘Soldados de Salamina’ o ‘Anatomía de un instante’, sobre la Guerra Civil y la Transición, y lo hace elimpostorahora con este libro que hunde sus raíces en la guerra, tiene mucho de la restauración de la democracia y que se prolonga hasta nuestros días examinando el carácter falsario de un personaje que fue capaz de engañar a todos con sus historias de tierno abuelo represaliado por el franquismo y de prisionero de los nazis. Un enorme castillo de naipes que se vino de pronto abajo dejando desgüernecido e indefenso a un héroe convertido en villano de la noche a la mañana.

La de Cercas es una verdad incómoda: afea los complejos de la sociedad bienpensante, del buenismo militante, de la pose democrática afectada por un pasado vergonzante. Todo cuanto dice está bien armado, aunque es matizable. Se le ha atizado mucho con artículos y comentarios que han reducido a la mínima expresión cuanto objeta y cuanto argumenta para llegar a sus tesis, que es mucho. Jibarizada, la teoría de Cercas sobre la memoria histórica no resiste un embate. Expuesta como lo hace en el libro, con paciencia, serenidad y sensatez, tiene pocos flancos por los que ser atacada. Y, en cualquier caso, Cercas duda, dice y contradice, avanza y retrocede, gira en una y otra dirección, porque este tipo de verdades no son monolíticas, dogmáticas ni unidimensionales, sino más bien poliédricas y maleables, con áreas de luz y de sombras. Cercas es consciente de esa naturaleza frágil y volátil del material de su libro y lo maneja en consonancia.

Lo que Cercas viene a decirnos en su libro es que la monumental impostura de su personaje real, Enric Marco, no se debe sólo a la inaudita habilidad del propio farsante, que está fuera de duda. Hizo falta, también, un medio ambiente que favoreciera el desarrollo biológico de un pez chico que acabó por convertirse en tiburón. El escritor catalán no nos lo dice así, pero lo sugiere: el impostor se valió del postureo. Y esa es, en plena mirada atrás de homenaje a las verdaderas víctimas, una aportación nada desdeñable.

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Acerca de RM1980

Rubén Madrid, periodista nacido en Madrid (1980), ejerce desde finales de los noventa. Tras sus estudios en la Complutense ha desarrollado diversas labores de redactor en medios de comunicación de Madrid, Murcia, Asturias y Guadalajara, donde reside. Hasta mayo de 2012, año en que recibió los premios Libertad de Expresión y de Medio Ambiente Industrial de la Asociación de la Prensa de Guadalajara, fue jefe de la sección de Provincia en El Día de Guadalajara. En los últimos años viene colaborando en diversos medios de comunicación como periodista freelance y ha recibido el Premio de Periodismo de Medio Rural de la APG y la Diputación por un reportaje en Cultura EnGuada, de la que es fundador y colaborador habitual. Cuentista, rayista, dibujante de mapas, papá-clown y marinero en tierra son otras de sus ocupaciones confesables. Actualmente estudia Sociología en la UNED. Ha recibido los premios Libertad de Expresión (2011 y 2015), Medio Ambiente Industrial (2011) y Medio Rural (2014) de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. En Twitter, @Rb_Madrid.
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