‘Quién ríe el último’, sobre el atentado contra ‘Charlie Hebdo’

De entre todos los textos que he leído en las últimas horas sobre el atentado contra ‘Charlie Hebdo’ en París, el artículo del escritor Isaac Rosa en el número especial de ‘Orgullo y Satisfacción’ me ha parecido tremendo, demoledor por el tono, el fondo y la forma. Lo transcribo aquí, con una viñeta de Guillermo en el mismo número ‘online’ al que, en todo caso, merece la pena echar un ojo en su conjunto: está disponible para su descargar en su web.

CHARLIEHEBDO-GUILLERMO

‘Quién ríe el último’, por Isaac Rosa:

Querían que no nos riéramos más, y llevamos sin parar de reír desde las once de la mañana del miércoles. Nos hemos meado de risa. Nos hemos cagado de risa. Estamos partidos de risa. Nos duele la boca de reír, y no podemos dejar de llorar. De risa, por supuesto.

Revisamos números anteriores de Charlie Hebdo, viejos dibujos de los asesinados, y la risa se nos vuelve histérica. Miramos las portadas de Mahoma, las vemos junto a la foto de Charb, que posaba con una de ellas con el puño levantado, y la risa se desmadra, nos doblamos de risa, nos ahogamos de risa, vomitamos de risa, morimos de risa.

Para seguir la fiesta, leemos y oímos a quienes hoy se llenan la boca de defensa de la libertad de expresión y ayer, hace un rato, mañana de nuevo, intentan limitar esa misma libertad, poner cauce al humor, que nos riamos pero sin pasarnos de la raya, de su raya.

A carcajadas locas nos reímos cuando vemos a los que hasta hoy censuraban las bromas si eran con su dios, y nos decían esa mierda de “anda, valiente, métete con Mahoma”, que hoy suena macabro, premonitorio.

Más risas: los muchos valientes que hoy sacan pecho en las redes sociales o cobijados por la multitud en la plaza, y juran que no nos vencerán, que la libertad se impondrá sobre el fanatismo… Pero pasado el calentón, dejarán solos y en primera línea a quienes de verdad se juegan el cuello.

“Yo soy Charlie”, repetimos todos estos días. Pero qué va. Charlie eran solo unos pocos, los que se jugaron la vida. Y no una sino varias veces, riéndose sobre un fondo de amenazas de quienes no se andan con bromas. En su día nos parecieron valientes, hoy podríamos pensar que eran temerarios, suicidas, pero qué va. Unos locos, sí, pero con tantas ganas de vivir como de reír y hacer reír.

Quien ríe el último, ríe mejor, dice el refranero. Está por ver quién reirá al final, pero está claro quiénes ríen hoy: los enemigos de la risa resistente, de la risa liberadora, de la risa desobediente. Los miserables del “ya lo decía yo”, que hoy querrán hacer cosecha para la causa fascista que cada vez engorda más, simétrica al fanatismo del otro lado, en esta Europa que ya no da risa, que da miedo. Ríen los fundamentalistas de todos los bandos, que ven cruzada una línea más, para que su guerra sea irreversible. Y sobre todos ellos, ríen los asesinos, todavía se oyen sus ráfagas de risas, su metralleta de ja-ja-ja; y quienes les dan apoyo, dinero, coartadas, y que hoy ríen porque nos saben aterrorizados.

Para que no rían ellos los últimos, tenemos que reír todos juntos, y muy fuerte. No puede ser que los humoristas, los dibujantes, los periodistas críticos, se conviertan en el batallón que abre a pecho descubierto el camino. O vamos todos, o no va nadie. No podemos exigir heroicidades, ni afear a quienes decidan dar un paso atrás, cada uno es dueño de su miedo.

Si de verdad nos preocupa la libertad de expresión, si no queremos que los fanáticos rían los últimos, tenemos que proteger a los nuestros, pero de verdad. Mucho más que poner policías en la puerta (que también, cuando lo necesiten). Reír junto a ellos, reír incluso cuando no nos haga gracia, entonces más que nunca. Defender el humor sin límites, sin líneas rojas, sin nada sagrado ni intocable.

Es muy fácil decirlo, lo sé, y suena retórico, palabrería hueca cuando tenemos sobre la mesa los cadáveres de Charb, de Cabu, de Wolinski, de Tignous, de quienes estaban junto a ellos en el peor momento. Pero no se me ocurre otra forma de quitarnos hoy el miedo, la pena y el asco, que riendo, defendiendo la risa, y peleando por que al final riamos los últimos, para que reír no sea lo último que hagamos. Venga.

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Acerca de RM1980

Rubén Madrid, periodista nacido en Madrid (1980), ejerce desde finales de los noventa. Tras sus estudios en la Complutense ha desarrollado labores de redactor en medios de Madrid, Murcia, Asturias y Guadalajara. Hasta mayo de 2012, fue jefe de la sección de Provincia en El Día de Guadalajara. En los últimos años ha colaborado en diversos medios como periodista freelance, ha recibido el Premio de Periodismo de Medio Rural de la APG y la Diputación por un reportaje en Cultura EnGuada, de la que fue fundador y colaborador habitual. Su verdadera vocación era ser dibujante de mapas. Actualmente está acabando los estudios de Sociología en la UNED. Ha recibido los premios Libertad de Expresión (2011 y 2015), Medio Ambiente Industrial (2011) y Medio Rural (2014) de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. Ha desarrollado también labores de comunicación para festivales culturales de Guadalajara y en la Consejería de Cultura de CLM. En Twitter, @Rb_Madrid.
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