Un baño de realidad

los-cuerpos.extrañosLos cuerpos extraños. • Lorenzo Silva. • Destino

A Lorenzo Silva le está pasando aquello de lo que previene un viejo y cínico axioma periodístico: ‘No dejes que la realidad te estropee un buen titular’. Al escritor getafense las novelas policiacas le quedan cada vez más realistas, pero a las historias les cuesta levantar el vuelo y el lector corre el riesgo de quedar un tanto defraudado con unos misterios que se resuelven de una manera tan rematadamente prosaica.

‘Los cuerpos extraños’ se mete de lleno en un tema muy interesante y de absoluta actualidad, la corrupción política. En una playa levantina una alcaldesa aparece muerta de una sorprendente guisa –que recuerda, en parte, a su memorable ‘El alquimista impaciente’–. Turbios intereses que mezclan política y negocios –los más oscuros– se entremezclan en una historia en la que irrumpen los modernos guardias civiles Vila y Chamorro, encargados aquí de representar la decencia de un sistema con demasiadas zonas de podredumbre.

Nos hace el escritor un auténtico informe desde dentro de cómo funciona una investigación policial, absolutamente creíble e interesante. Silva vuelve a mostrar las dificultades a las que se enfrentan los agentes, a menudo provocadas por el propio funcionamiento interno de las investigaciones, y lo mezcla con algunos episodios de la vida del protagonista, que al lector le es tan familiar después de los siete títulos anteriores.

Todo esto, no obstante, tiene sus peros. El brigada Vila, lo sabemos, ha madurado. El Vila de las primeras novelas era un tipo sagaz y brillante, que ya entonces se situaba al margen de las formalidades, pero que siempre encontraba una rendija por la que destilar un haz de luz deslumbrante. Ahora se nos muestra cada vez más gris, con los gestos y las confesiones abiertas de un tipo prácticamente acabado que, no sólo en su vida privada, sino en sus investigaciones, obra ya con más oficio que ingenio, resignado a un margen de maniobra cada vez más estrecho. Ese baño de realismo absoluto le hace flaco favor al personaje: cuanto más creíble, y lo es, también nos resulta más vulgar. Y pareciera como si sólo un halo de superioridad moral reclamase nuestra admiración… pero es que este escepticismo tan radical, por encima del bien y del mal, se muestra también gastado, incluso pedante en algunos pasajes. Y no hablo sólo de este último libro.

Algo similar ocurre en lo tocante a su relación con la teniente Chamorro, donde Silva ha dado por perdida cualquier opción de tensión sexual o de celos entre ambos, que tan bien funcionaba antes, por una amistad fraternal, conveniente y convincente, pero con mucha menos chispa. Tal vez como contraprestación, el autor ha introducido a otros guardias más jóvenes que ofrecen perfiles refrescantes, pero que no sustituyen ni de lejos los mejores momentos vividos por sus dos protagonistas en otras novelas.

Pero, sobre todo, hay en las últimas novelas una inmersión en las formas de investigación más novedosas que restan importancia a los interrogatorios, tan interesantes en la novela policiaca. Los juegos más literarios, el recurso al ingenio y la psicología, llevan ya tiempo cediendo terreno. A lo largo del libro el lector acumula mucha información innecesaria: de nada le vale estar atento o especular con la autoría del crimen, como ocurría antes, porque desde hace ya unos años el resultado depende de una escucha telefónica, de un barrido de mails, nunca más de la agudeza de los agentes.

La apuesta en los últimos títulos policiacos de Silva, pero especialmente en ‘Los cuerpos extraños’, resulta arriesgada porque evapora la magia e impone la maquinaria pesada de la realidad. Suponemos que así sucede en la vida misma. Y eso, tan conveniente para acercarnos a la verdad del relato periodístico de lo que sucede en un cuartel o una comisaría, no siempre le sienta bien a la ficción, o al menos a las pretensiones de algunos lectores del género. Podemos pasar que al periodismo la realidad le estropee un buen titular, pero no a una novela. Y en la lectura que aquí nos ocupa hay, para bien y para mal, un extraordinario baño de realidad.

Anuncios

Acerca de RM1980

Rubén Madrid, periodista nacido en Madrid (1980), ejerce desde finales de los noventa. Tras sus estudios en la Complutense ha desarrollado labores de redactor en medios de Madrid, Murcia, Asturias y Guadalajara. Hasta mayo de 2012, fue jefe de la sección de Provincia en El Día de Guadalajara. En los últimos años ha colaborado en diversos medios como periodista freelance, ha recibido el Premio de Periodismo de Medio Rural de la APG y la Diputación por un reportaje en Cultura EnGuada, de la que fue fundador y colaborador habitual. Su verdadera vocación era ser dibujante de mapas. Actualmente está acabando los estudios de Sociología en la UNED. Ha recibido los premios Libertad de Expresión (2011 y 2015), Medio Ambiente Industrial (2011) y Medio Rural (2014) de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. Ha desarrollado también labores de comunicación para festivales culturales de Guadalajara y en la Consejería de Cultura de CLM. En Twitter, @Rb_Madrid.
Esta entrada fue publicada en Filosofría y letras (Libros + Cine) y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s