La frontera como territorio de la duda

lasleyesdelafronteraLas leyes de la frontera. • Javier Cercas.  Editorial Mondadori.  Barcelona, 2012.

Dicen los que saben más de esto que Javier Cercas se ha convertido ya en uno de los escritores españoles de referencia en la literatura europea. A sus tan exitosos (para crítica y público) como diferentes en propuesta ‘Soldados de Salamina’ y ‘Anatomía de un instante’ se le suma ahora esta historia en la que inventa a un héroe de barrio, el Zarco, para hablar de aquellos quinquis que, casi de la noche a la mañana, provocaron tanta admiración y que luego, de otra noche a otra mañana, pasaron a la sombra de la cárcel y la desmemoria.

‘Las leyes de la frontera’ está relatada a tres voces, con apariencia de entrevista con la que elaborar un informe de base para un libro, aunque impera la visión  del protagonista. Es la historia del Zarco, personaje inventado que nos recuerda al Vaquilla y tantos otros de las revistas y las películas del género. Eran los quinquis de los años ochenta, que crecieron practicando una delincuencia de baja y media intensidad en los barrios y que constituyeron un auténtico fenómeno social. Apenas han pasado treinta años, pero ya nos parecen personajes de otra época.

Se trata de una novela de aparente simplicidad narrativa, que consigue atrapar incluso a lectores (es el caso del autor de esta crónica) a los que la historia, en principio, les motivaba poco o nada. Pero es que el libro no es un testimonio más o menos periodístico de lo que ocurrió, ni siquiera una memoria sentimental. Cercas vuelve a ir mucho más lejos en su propuesta. Hace un trabajo sofisticado en la trastienda del que sólo después de la lectura somos conscientes para hablar de la frontera como territorio de ambigüedades y de dudas. Y lo hace de manera soberbia.

Porque de fronteras va la cosa. Las fronteras a las que alude el título son geográficas, por ejemplo: las que delimitan en la fisonomía de una ciudad los barrios burgueses de los marginales: el Gafitas, que es un charnego de Gerona (hijo de emigrantes) pero muchacho bien, al fin y al cabo, cruza una y otra vez esa frontera urbana, va y viene siempre, incluso ya de adulto, de uno a otro lado. En su caso, le resulta posible elegir hacia cuál de las dos zonas de la línea dirige sus pasos, aunque eso suponga dudar siempre. Su amigo el Zarco y su más que amiga Tere, en cambio, permanecerán siempre atrapados al otro lado.

La frontera también es la memoria, que se confunde en las últimas páginas del relato, sin duda las más interesantes, con golpe de efecto narrativo y con un final abierto que ancla el realismo de los hechos en el realismo de los pensamientos: ¿no ocurre en la vida misma, mucho más que en la ficción, que uno tenga que convivir con la duda para siempre, resignarse ante la falta de explicaciones a hechos que consideramos vitales en nuestra biografía?

La frontera es, una y otra vez, la duda. El protagonista duda de joven si seguir con la mala vida en la pandilla de jóvenes delincuentes. Dudará siempre, todavía hoy después de que el novelista haya puesto el punto y final, sobre las intenciones de Tere, que le embrujó para siempre. Y dudará el lector sobre el modo en que la sociedad convierte en héroe y villano a un tipejo que, seguimos dudando, no sabemos si era una víctima inocente de la sociedad o un rebelde sin causa al que endiosamos sin motivo.

Complejidad literaria

Detrás de una aparente simplicidad en la elección del tema y la exposición del relato hay una complejidad inmensa en la caracterización de los personajes (más afortunada en el protagonista que en el héroe de barrio) o en la estructura narrativa, que apenas se resiente en algún salto temporal que, en realidad, resulta excusable. Lo es también en la reflexión de fondo sobre unos años de la Transición que definen muy bien quiénes somos ahora como sociedad.

Hoy la frontera a la que Cercas alude, utilizando un símil con una serie de la época, se ha difuminado: las chabolas han sido derribadas y las jeringuillas ha desaparecido del paisaje urbano. Sin embargo, las secuelas de aquellos años permanecen. Anidan todavía un buen puñado de incertidumbres. Porque todos, como le ocurre al personaje principal, El Gafitas, seguimos sin haber despejado muchas incógnitas acerca de lo que ocurrió verdaderamente durante aquellos años en que todo el país vivía en la misma raya de la frontera.

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Acerca de RM1980

Rubén Madrid, periodista nacido en Madrid (1980), ejerce desde finales de los noventa. Tras sus estudios en la Complutense ha desarrollado labores de redactor en medios de Madrid, Murcia, Asturias y Guadalajara. Hasta mayo de 2012, fue jefe de la sección de Provincia en El Día de Guadalajara. En los últimos años ha colaborado en diversos medios como periodista freelance, ha recibido el Premio de Periodismo de Medio Rural de la APG y la Diputación por un reportaje en Cultura EnGuada, de la que fue fundador y colaborador habitual. Su verdadera vocación era ser dibujante de mapas. Actualmente está acabando los estudios de Sociología en la UNED. Ha recibido los premios Libertad de Expresión (2011 y 2015), Medio Ambiente Industrial (2011) y Medio Rural (2014) de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. Ha desarrollado también labores de comunicación para festivales culturales de Guadalajara y en la Consejería de Cultura de CLM. En Twitter, @Rb_Madrid.
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