La balanza de la justicia

Dicen y con razón que la ciudadanía se aleja de las instituciones judiciales porque, entre otras cosas, no entiende su modo de operar. El problema no radica en que el ciudadano llano desconozca los mecanismos con que se interpreta y se ejecuta la ley, sino en que las sentencias se alejan con obstinada frecuencia del sentido común. A menudo nos vemos sorprendidos preguntándonos a nosotros mismos: “¿pero cómo es posible?”; y la conclusión tras la deliberación de un juez se convierte en noticia, a la fuerza, porque resulta tan extraordinaria como el sofisma “hombre muerde a perro”.

También ahora nos lo preguntamos. ¿Cómo es posible que sólo haya un único responsable penal en un incendio en el que murieron once personas? ¿Acaso toda culpabilidad fue exclusivamente de un señor que encendió una barbacoa? ¿Es más culpable el que cocina que el grupeto que, lejos de no impedírselo, se sentó tranquilamente a hincarle el diente a la panceta? Hablo del reciente juicio del incendio de Guadalajara de 2005, cuya sentencia envía a la cárcel al autor de la barbacoa: dos años entre rejas.

¿No hubo más responsables? Tal vez alguien más vea también “imprudencia grave” en la invitación al pecado que suponía tener instalada esa barbacoa en mitad del monte, sin las correspondientes reglas de uso ni medidas de seguridad, perfectamente accesible para cualquier ‘echao pa’lante’ en uno de los veranos más secos de la última década y a apenas unos metros de unos rastrojos secos de un campo de cultivo. Será lo normal, claro. Por no hablar de la labor de extinción del incendio, desde el máximo responsable de la administración hasta el último mando en un operativo que conlleva enormes riesgos, y a la trágica evidencia de cada verano nos remitimos.

Esta misma semana otro juez alcarreño ha condenado a María Gloria P.A., de 56 años de edad, a los mismos dos años de prisión por una agresión a dos inspectores que la querían dar el alta médica. El sentido común dice que no es lo mismo, que no puede haber la misma responsabilidad por la imprudencia que ocasiona nada menos que un incendio forestal que por soltar un par de collejas, acaso guantazos, por más que hayan sido suministrados con nocturnidad o alevosía.

Trece mil hectáreas calcinadas y once personas jóvenes que entregaron su vida en el fuego son mucha carga para la conciencia de una sociedad como la guadalajareña. Faltan años de cárcel o, por lo menos, un buen reguero de explicaciones. No nos engañemos: la justicia es ciega, pero no tanto.

Anuncios

Acerca de RM1980

Rubén Madrid, periodista nacido en Madrid (1980), ejerce desde finales de los noventa. Tras sus estudios en la Complutense ha desarrollado labores de redactor en medios de Madrid, Murcia, Asturias y Guadalajara. Hasta mayo de 2012, fue jefe de la sección de Provincia en El Día de Guadalajara. En los últimos años ha colaborado en diversos medios como periodista freelance, ha recibido el Premio de Periodismo de Medio Rural de la APG y la Diputación por un reportaje en Cultura EnGuada, de la que fue fundador y colaborador habitual. Su verdadera vocación era ser dibujante de mapas. Actualmente está acabando los estudios de Sociología en la UNED. Ha recibido los premios Libertad de Expresión (2011 y 2015), Medio Ambiente Industrial (2011) y Medio Rural (2014) de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. Ha desarrollado también labores de comunicación para festivales culturales de Guadalajara y en la Consejería de Cultura de CLM. En Twitter, @Rb_Madrid.
Esta entrada fue publicada en Crónicas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s