…Y que devuelva sus “miserias”

Carlos Dívar, en una reciente comparecencia / Foto: Efe

El presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, ha presentado finalmente su dimisión irrevocable ante los vocales de la institución. Era lo esperable. Sigue, pese a todo, sin dar detalles de sus andanzas por la costa y resulta del todo contradictorio con la actitud del fiscal, que archivó el caso al no apreciar ánimo de lucro. ¡Menos mal!

El escándalo de los viajes, que es en realidad el escándalo de los viajes pagados con dinero de todos los españoles, nos ha servido por fin una cabeza de turco sobre la bandeja, un perfecto manjar para tantos estómagos hambrientos de venganza moral en una crisis que se lleva por delante la dignidad de la gente corriente. Por fin un caradura pierde el cargo por indecencia, dirán muchos.

Esta dimisión es un precio muy bajo, pese a todo, si lo que se quiere es justicia (qué ironía de palabra). Más aún cuando la dimisión se produce como uno de los casos más extremos de corrupción en España, no tanto por la dimensión del dinero atrapado como por la terrible gestión del escándalo: no ha sabido ni exculparse ni disculparse. El buen señor quería vivir como un jubilado alemán en Marbella pero a costa del dinero de todos los contribuyentes. Como en el caso de los safaris del rey, lo malo no parece en sí el viaje y sus lujos, sino que se haga en plena crisis. Le habría resultado tan fácil pedir perdón…

Tiene muy poco recorrido el debate sobre la inmoralidad de este señor -los inmorales son los señores, no los viajes en sí mismos-, que, pese a todo, dimite pero se resiste a admitir en público su error: don Juan Carlos lo hizo, coloradote, aunque un poco cojo en los andares y en las explicaciones escamoteadas.

La pregunta ahora es clave. Dívar dimite, pero ¿devuelve los 28.000 euros que gastó en los hoteles durante estos treinta viajes? Está bien retirarse del cargo si se ejerce así, en semanas recortadas por puentes con todos los gastos pagados, pero la poca honorabilidad que aún le queda podría salvarse únicamente si además pone de vuelta el dinero que ha robado, pues no existe otro modo de nombrar su atrevimiento. Total, como él mismo dijo, “es una misería”.

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Acerca de RM1980

Rubén Madrid, periodista nacido en Madrid (1980), ejerce desde finales de los noventa. Tras sus estudios en la Complutense ha desarrollado labores de redactor en medios de Madrid, Murcia, Asturias y Guadalajara. Hasta mayo de 2012, fue jefe de la sección de Provincia en El Día de Guadalajara. En los últimos años ha colaborado en diversos medios como periodista freelance, ha recibido el Premio de Periodismo de Medio Rural de la APG y la Diputación por un reportaje en Cultura EnGuada, de la que fue fundador y colaborador habitual. Su verdadera vocación era ser dibujante de mapas. Actualmente está acabando los estudios de Sociología en la UNED. Ha recibido los premios Libertad de Expresión (2011 y 2015), Medio Ambiente Industrial (2011) y Medio Rural (2014) de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. Ha desarrollado también labores de comunicación para festivales culturales de Guadalajara y en la Consejería de Cultura de CLM. En Twitter, @Rb_Madrid.
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