El crimen de la indignación

La indignación es ahora un estado de ánimo peligroso, sinónimo de crimen. Los intentos del sistema por criminalizar a tantas gentes corrientes como forman parte de este Movimiento 15-M, desde abuelos hasta chavales de instituto, no hacen sino tirar por la borda del sistema -convertir, por tanto, en antisistema- a quienes no hacen sino expresar su descontento con las muchas podredumbres de una clase dirigente, con sus herramientas económicas y políticas, que ha fracasado estrepitosamente a la hora de dar respuesta útil para la ciudadanía ante la crisis. ¿Qué quieren, si cada día estamos más desamparados?

Ya apuntábamos hace unos días cómo la presencia de miles de antidisturbios en torno a la protesta pacífica de Sol tenía el efecto propagandístico deseado de convertir un acto completamente cívico en una fotografía de estado de excepción, un problema de descontento en otro de orden público inexistente de antemano.

Pero la criminalización del movimiento de los indignados no cesa desde numerosos frentes. Valgan algunos ejemplos, sin necesidad de acudir a las vergonzosas portadas de La Razón, que ya nos tiene acostumbrados a convertir su primera plana en un ejercicio de cartelería fascista.

Cuando una empresa como Metroscopia realiza una encuesta que será publicada en el diario de mayor tirada en territorio español, El País, cabe esperar rigor. No sabemos si es simple ignorancia o descuido -la empresa demoscópica debería hacérselo ver, y el periódico exigirlo como cliente- o si es error intencionado, pero el domingo se podía leer una pregunta del todo inadmisible. Al hilo del aniversario del 15-M, se preguntaba a los encuestados si creían que el 15-M era un movimiento pacífico o, por el contrario, se trata de un movimiento “antisistema y radical”. Como si fuesen respuestas antagónicas.

Señores de Metroscopia: Gandhi o Mandela, dos de las figuras históricas más alabadas del siglo XX, eran tan pacíficos en sus métodos como antisistema -contra el colonialismo británico, el úno; contra el ‘apartheid’, el otro- y radicales en su sentido literal: ir a la raíz de los problemas. Del mismo modo que un antidisturbio que se obceca en ensañarse a palos con una estudiante de sólo cincuenta kilos puede ser tan poco antisistema como extremadamente violento.

Anteponer a pacífico los apelativos de antisistema y radical supone un desconocimiento tal de semiótica como de la realidad social, algo preocupante en una empresa sociológica. Les puedo asegurar que un servidor es cada día más radical en sus planteamientos y más antisistema si por tal entendemos rechazar el orden establecido, pero estos plantamientos no restan un ápice de pacifismo convencido y por principios, con el deseo de que reine una paz efectiva no sólo en la Puerta del Sol, sino también en el Congo, en Palestina y en los corredores de la muerte norteamericanos.

Pero no queda ahí la cosa. Otra prueba irrefutable de la necesidad existente entre la clase dirigente de desacreditar un movimiento tan cívico, honesto en planteamientos y profundo en análisis es el informe que ha elaborado la policía y que, entre otros disparates, ha determinado que Izquierda Unida mantiene el control de parte del movimiento 15-M.

Vayamos más allá del tuit.

¿Qué significa todo esto? Por lo pronto, que la policía se dedique a hacer informes del 15-M, cuando le pasó tan inadvertida toda la trama del 11-M o sigue sin echar mano a los ultras futboleros que campan a sus anchas por los estadios, demuestra el ánimo de criminalizar, una vez más, a este movimiento pacífico, tremendamente pacífico si apartamos el ruido de la palabrería y nos quedamos con los hechos.

Decir, como dice el informe, que existen “posibilidades de infiltración de elementos radicales de ultraizquierda que utilicen las movilizaciones como medio de subvertir el orden público” resulta tan endeble, partiendo de ese “posibilidades de infiltración”, como inútil para juzgar a un movimiento tan secundado. Elementos radicales de ultraizquierda los hay y los ha habido siempre en las manifestaciones del Primero de Mayo, en conciertos punk o en las zonas de bares todos los fines de semana. La única diferencia es que el 15-M es capaz de arrastrar a decenas de miles de personas más en todo el país y lograr el respaldo de más de la mitad de la sociedad, según esas mismas encuestas nada sospechosas de simpatizar con los indignados.

Hablar de “personalismos y protagonismos” que están tras una supuesta fractura del 15-M, como si la respuesta en la calle del fin de semana pasado hubiese sido un fracaso necesitado de crítica, es un tosco intento por seguir haciendo política desde el Ministerio del Interior, que no debe tener otros asuntos más importantes que resolver con la tregua de ETA. Estos comentarios son más propios de los portavoces de los grupos parlamentarios que de los responsables de nuestra seguridad.

Se indigna uno todavía más con estos comportamientos. Señores políticos, periodistas y sociólogos: el problema no reside en los indignados. No miren para otro lado. Los indignados les están señalando precisamente dónde están los problemas. Sólo caben dos respuestas: acabar con los indignados o esforzarse en acabar con los motivos de la indignación. La salvación del sistema está en sus manos.

Anuncios

Acerca de RM1980

Rubén Madrid, periodista nacido en Madrid (1980), ejerce desde finales de los noventa. Tras sus estudios en la Complutense ha desarrollado labores de redactor en medios de Madrid, Murcia, Asturias y Guadalajara. Hasta mayo de 2012, fue jefe de la sección de Provincia en El Día de Guadalajara. En los últimos años ha colaborado en diversos medios como periodista freelance, ha recibido el Premio de Periodismo de Medio Rural de la APG y la Diputación por un reportaje en Cultura EnGuada, de la que fue fundador y colaborador habitual. Su verdadera vocación era ser dibujante de mapas. Actualmente está acabando los estudios de Sociología en la UNED. Ha recibido los premios Libertad de Expresión (2011 y 2015), Medio Ambiente Industrial (2011) y Medio Rural (2014) de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. Ha desarrollado también labores de comunicación para festivales culturales de Guadalajara y en la Consejería de Cultura de CLM. En Twitter, @Rb_Madrid.
Esta entrada fue publicada en Crónicas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s