Gernika (VIII): La visión de Iratxe Momoitio

Una de las salas del Museo de la Paz de Gernika / Foto: Rubén Madrid

Iratxe Momoitio es la directora del Museo de la Paz de Gernika, que no es un museo al uso. Además de recoger y mostrar al público documentación histórica referente al bombardeo de la villa foral, allí se vive una experiencia de la guerra y un recorrido reflexivo sobre la paz. Hay una recreación del bombaredeo, en la llamada Casa de Begoña; hay diferentes paneles que invitan a replantearse el concepto abstracto de paz; y hay una invitación a recorrer una senda que lleva a la reconciliación sin obviar el conflicto vasco. Yo tuve oportunidad de recorrer sus pasillos en una visita guiada hace ahora precisamente un año. No puedo hacer otra cosa que recomendar la visita.

Para quien se anime, recordarle que, de paso, Gernika ofrece otro museo sobre cultura tradicional vasca en la subida hacia otro de los puntos imprescindibles de la visita a la villa: la Casa de Juntas y el famoso árbol sagrado.

La directora del Museo de la Paz, Iratxe Momoitio, también charló conmigo para mis trabajos sobre el 75 aniversario del bombardeo.

Sobre el origen del museo, me comentó que “se puso en marcha porque nos dimos cuenta de que la gente venía a Gernika con el reclamo del bombardeo, para saber lo que había pasado, y no se podía ver nada en una ciudad que había sido reconstruida”. Así, en la década de los noventa hubo una exposición temporal sobre el tema que estuvo girando y, ante la buena acogida, se decidió crear un museo permanente. En 1995 se queda libre un edificio de los juzgados, junto al Ayuntamiento, en pleno centro, y se ocupa con material de esta exposición. Más tarde, en 1999 se decide aplicar más financiación municipal y del 1% Cultural de Fomento, ampliando físicamente el edificio mediante una remodelación (segunda planta) y también el recorrido temático, no sólo los hechos históricos, sino la reflexión sobre la construcción de la paz. Se convierte así en “el primer museo de la paz de Euskadi y de España”, en permanente relación con otros centros similares en todo el mundo. En 2006 abre un departamento educativo. Cuenta con unos 30.000 visitantes al año.

“Seguimos siendo el único museo por la paz e intentamos ser muy activos, siempre teniendo en cuenta esta bicefalia temática: la memoria y la historia, por un lado; la cultura de la paz, por otro”.

Para este 75 aniversario han pretendido organizar “actividades durante todo el año” y especialmente “dar más voz a los supervivientes, porque cada vez quedan menos y no sabemos cuántos habrá cuando se cumplan 80 años del bombardeo”, me explicaba Momoitio. “Si no se hubiese escuchado a los supervivientes no podríamos haber cerrado este capítulo de la historia. Ellos se muestran orgullosos de poder hacerse oír públicamente y de manera oficial, no sólo en casa, y los reconocimientos públicos siempre les ayudan”. Los hechos no se remiten para ellos sólo al día del bombardeo, el día 26 de abril de 1936: “Muchos dicen que la guerra fue dura, pero que el hambre de la posguerra fue todavía peor”.

Respecto del clima de apertura hacia las libertades en el País Vasco, la directora del museo considera que se nota incluso en la afluencia de visitas a un topónimo muy identificado con el nacionalismo vasco, Gernika: “Algunos que antes no venían cuando había violencia directa ahora, entre comillas, tienen menos miedo a venir”. Aunque matiza: “Ha pasado cada vez que ha habido una tregua”.

Sobre el discurso expositivo del museo, invitando a la reconciliación, acepta que “puede que el público difiera o no (de lo que se explica en la última parte), pero te hace reflexionar, y eso es lo positivo”. Ella misma admite que la reconciliación como base de la paz no es un asunto fácil de lograr: “El fin de la violencia es únicamente la parte alta del iceberg, pero construir la paz cuesta y lleva mucho tiempo, no basta con la fotografía de los políticos al día siguiente, hablamos de una cuestión en la que hay sufrimiento humano, y eso no se resuelve de un día para otro”.

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Acerca de RM1980

Rubén Madrid, periodista nacido en Madrid (1980), ejerce desde finales de los noventa. Tras sus estudios en la Complutense ha desarrollado labores de redactor en medios de Madrid, Murcia, Asturias y Guadalajara. Hasta mayo de 2012, fue jefe de la sección de Provincia en El Día de Guadalajara. En los últimos años ha colaborado en diversos medios como periodista freelance, ha recibido el Premio de Periodismo de Medio Rural de la APG y la Diputación por un reportaje en Cultura EnGuada, de la que fue fundador y colaborador habitual. Su verdadera vocación era ser dibujante de mapas. Actualmente está acabando los estudios de Sociología en la UNED. Ha recibido los premios Libertad de Expresión (2011 y 2015), Medio Ambiente Industrial (2011) y Medio Rural (2014) de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. Ha desarrollado también labores de comunicación para festivales culturales de Guadalajara y en la Consejería de Cultura de CLM. En Twitter, @Rb_Madrid.
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